En un país donde los sismos forman parte de una realidad constante, la preparación de las organizaciones no puede limitarse únicamente al momento de la emergencia. De acuerdo con el Centro Sismológico Nacional del Instituto Geofísico del Perú (IGP), hasta junio se registraron 379 movimientos sísmicos. Esta realidad evidencia la necesidad de que las empresas estén en capacidad de responder y reducir las consecuencias sobre su funcionamiento.
En ese sentido, la respuesta de las empresas no termina cuando cesa el movimiento. El periodo posterior también resulta clave, ya que una actuación adecuada puede facilitar el retorno a la normalidad y evitar que la emergencia afecte por más tiempo el desarrollo de sus actividades.
Frente a ello, Julio César Pretel Morales, supervisor de Operaciones FM de Tgestiona, comparte cuatro acciones clave que las organizaciones deben activar después de un movimiento sísmico:
- Inspeccionar el estado de las instalaciones: Una vez protegido el personal, se deben activar los protocolos de evaluación para identificar grietas, desprendimientos, fugas, cables expuestos u otras señales de alerta. Esta primera revisión ayuda a restringir las áreas comprometidas y determinar si se requiere la intervención de especialistas.
- Retomar las actividades de forma progresiva: El retorno a los espacios debe realizarse de manera gradual, según las condiciones identificadas tras la evaluación. En este proceso, Tgestiona acompaña a sus clientes con la revisión y monitoreo de la infraestructura, la identificación de puntos críticos y la priorización de intervenciones, ayudándolos a restablecer sus actividades de forma más segura y eficiente.
- Verificar los sistemas esenciales de operación: Antes de reiniciar las labores, es necesario comprobar el estado de los tableros eléctricos, instalaciones de gas, ascensores, sistemas contra incendio, grupos electrógenos, UPS, climatización, ventilación, redes de comunicación y centros de datos. De esta manera, es posible detectar fallas a tiempo y reducir el riesgo de nuevos incidentes.
- Mantener una comunicación clara y coordinada: Informar a los trabajadores sobre las zonas restringidas y las medidas adoptadas facilita una respuesta organizada. Asimismo, la coordinación entre brigadas, responsables de seguridad y equipos técnicos permite agilizar la toma de decisiones durante la contingencia.
“El mayor riesgo después de un sismo no siempre está en lo que se ve, sino en volver a operar sin haber identificado fallas que puedan comprometer la seguridad y la continuidad del negocio. En Tgestiona evaluamos los sistemas críticos para detectar riesgos, priorizar intervenciones y acelerar una recuperación segura”, señala Julio César Pretel Morales, supervisor de Operaciones FM de Tgestiona.

