- Por primera vez, el cáncer lidera la mortalidad en el país. En 2025, fallecieron más de 40.800 peruanos por esta enfermedad, lo que representa un alarmante aumento del 24% en las muertes desde 2019.
- Este gran volumen de pacientes se enfrenta a un severo desgaste físico y emocional debido a tratamientos de radioterapia que tradicionalmente exigen visitas diarias al hospital por más de un mes.
Recibir un diagnóstico de cáncer es, sin duda, uno de los momentos más difíciles para cualquier paciente y su familia. En Perú, la magnitud de este reto de salud pública ha alcanzado un punto crítico: por primera vez en la historia, el cáncer lidera la mortalidad en el país. Tan solo en 2025, fallecieron más de 40.800 peruanos por esta enfermedad, lo que evidencia un preocupante aumento del 24% en las muertes desde 2019. A la inmensa carga emocional de este diagnóstico se suma un enorme desgaste operativo y logístico en el sistema de salud: las interminables listas de espera y los extensos tratamientos de radioterapia. Hoy, un avance tecnológico promete aliviar drásticamente esta carga sobre miles de pacientes peruanos.
El paradigma tradicional de la radioterapia en el país está dando un giro gracias a la llegada de sistemas de alta precisión que transforman el flujo clínico. Se trata de una tecnología que no solo hace que los tratamientos sean más eficaces, sino inmensamente más rápidos. Mientras que una sesión convencional podía tardar hasta 25 minutos, los nuevos equipos permiten administrar el tratamiento guiado por imágenes de alta calidad en menos de 10 minutos.
A nivel clínico, esta velocidad y precisión milimétrica permite aplicar una técnica llamada hipofraccionamiento. En términos sencillos, los médicos ahora pueden administrar dosis más altas y seguras de radiación por sesión, reduciendo contundentemente el número de veces que el paciente debe ir al centro médico. Para los pacientes, el alivio es inmenso: en los tratamientos de cáncer de mama, los protocolos pueden pasar de 30 a solo 10 sesiones, y en cáncer de próstata, de 35 a 25.
El impacto local
En Perú, esta revolución en la calidad de vida de los pacientes ya es una realidad gracias al Centro ONCORAD en Piura. Tras la modernización de su área de oncología con el sistema Halcyon de Varian (una compañía de Siemens Healthineers), la institución se posiciona a la vanguardia en el país para optimizar radicalmente sus tiempos de atención y borrar los cuellos de botella.
La incorporación de esta plataforma se inició en el año 2023 con la puesta en operación de un primer equipo en la sede de Piura. Desde entonces, la institución ha logrado tratar de manera exitosa a 1.456 pacientes, consolidando una experiencia clínica que evidencia mejoras sostenidas en la eficiencia operativa, una notable reducción de los tiempos por sesión y una mayor precisión gracias a sistemas avanzados de imagen que verifican el posicionamiento exacto del paciente. Con base en estos excelentes resultados, ONCORAD ha decidido ampliar su infraestructura tecnológica para llevar estos beneficios a más peruanos, mediante la reciente adquisición de dos equipos Halcyon adicionales que estarán destinados a fortalecer la red de servicios oncológicos en sus sedes de Chiclayo y Trujillo.
Un hito de equidad en salud para Latinoamérica
El avance tecnológico en ONCORAD se suma a un movimiento regional sin precedentes. Este mes de junio, Latinoamérica alcanzó la histórica marca de 100 sistemas Halcyon instalados, un hito que se celebró con la instalación número 100 en el prestigioso Hospital Santa Marcelina en São Paulo (São Paulo), Brasil.
«Nuestra misión es transformar el cuidado del cáncer haciéndolo accesible, preciso y humano. Lograr 100 instalaciones en la región significa que miles de pacientes latinoamericanos ya no tienen que someterse a largos tiempos de espera ni a tratamientos extenuantes. Estamos redefiniendo la experiencia del paciente para que el tratamiento se adapte a su vida, y no su vida al tratamiento», Humberto Izidoro, Director General para Latam de Varian, una empresa de Siemens Healthineers.
Además de sus profundos beneficios clínicos y psicológicos para el paciente, el diseño de este sistema también representa un alivio para la sostenibilidad de las instituciones de salud peruanas, ya que su funcionamiento consume hasta un 70% menos de energía en comparación con los equipos de radioterapia tradicionales.
Con estas innovaciones, la lucha contra el cáncer en Perú da un paso firme hacia un futuro donde la tecnología de punta garantiza que el paciente, y su tiempo, sean el centro de todas las decisiones médicas.

