Icono del sitio .

La mitad de las contraseñas filtradas en 2025 ya estaban comprometidas, alerta Kaspersky

La mitad de las contraseñas filtradas en 2025 ya estaban comprometidas, alerta Kaspersky

Una reciente investigación de Kaspersky muestra que la mayoría de las contraseñas filtradas no solo son débiles desde el inicio, sino que además suelen mantenerse sin cambios durante años, lo que las deja prácticamente indefensas frente a cualquier ataque.

A pesar de seguir siendo uno de los métodos de acceso más usados, las contraseñas han dejado de ser una opción realmente segura. Como son creadas por los propios usuarios, suelen incluir patrones fáciles de adivinar que facilitan el trabajo de los atacantes. Al revisar las principales filtraciones ocurridas entre 2023 y 2025, los especialistas de Kaspersky detectaron varios patrones que se repiten una y otra vez.

El gran problema de las contraseñas filtradas es que, una vez expuestas, pueden ser usadas por atacantes para entrar en cuentas personales sin que el usuario lo note. Esto incluye desde correos y redes sociales hasta servicios financieros o de trabajo. Como muchas personas repiten la misma clave en varias plataformas, una sola filtración puede abrir la puerta a múltiples accesos indebidos.

Además, los ciberdelincuentes utilizan herramientas capaces de probar millones de combinaciones por segundo, y cuando encuentran patrones predecibles el riesgo aumenta todavía más. En la práctica, esto puede traducirse en robo de información, fraudes, suplantación de identidad o pérdida de acceso a servicios esenciales.

Todos estos hallazgos dejan en evidencia que la autenticación basada en contraseñas es cada vez más frágil, sobre todo cuando no se crean ni se administran de forma correcta. Ante este escenario, la industria está avanzando hacia métodos más modernos y seguros, como los passkeys, que ofrecen una protección mucho mayor frente a amenazas actuales.

Un passkey es una forma de inicio de sesión que elimina por completo la necesidad de memorizar contraseñas. Funciona mediante un par de claves criptográficas y, en muchos casos, datos biométricos del dispositivo, como huella o reconocimiento facial, lo que dificulta su robo o suplantación. A diferencia de las contraseñas tradicionales, un passkey se genera para una cuenta específica en un servicio concreto, y se almacena de manera segura en el dispositivo del usuario o en un gestor de contraseñas. Esto lo hace inmune a ataques como phishing, relleno de credenciales o filtraciones masivas de claves.

“Los resultados que vemos año tras año muestran un patrón preocupante: muchas personas siguen utilizando contraseñas débiles, predecibles o directamente recicladas de filtraciones anteriores. Esto significa que un solo descuido puede abrir el acceso a múltiples cuentas personales, laborales o financieras. La realidad es que gestionar decenas de claves, cambiarlas con frecuencia y recordar cuáles corresponden a cada servicio se ha vuelto una carga difícil de sostener para cualquier usuario. Ese desgaste diario no solo afecta la experiencia, también amplifica el riesgo y deja a millones expuestos sin darse cuenta”, asegura Fabiano Tricarico, Director de Productos para el Consumidor en América Latina de Kaspersky.

Para proteger tus cuentas en Internet, los expertos de Kaspersky recomiendan:

Para más información sobre cómo proteger tu vida digital, visita nuestro blog.

Salir de la versión móvil